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Consejos Prácticos

martes, 31 de enero de 2017

Los odiados a la par de deseados zapatos armadillo de Alexander McQueen

Todos los diseñadores tienen una creación fetiche y la del genial e irreverente Alexander McQueen fueron los zapatos armadillo. Estos zapatos imposibles vieron la luz en 2010 e instantáneamente se convirtieron en una de las piezas que han marcado un antes y un después en la historia de la moda. Odiados y amados a partes iguales, no dejan indiferente a nadie ¿y no es eso lo que busca todo creador?

zapatos armadillo, alexander mcqueen, pasarela de parís

Con 30 cm de altura y un diseño no apto para tímidas, más propio de una obra de arquitectura que de unos zapatos, estaban destinados a alcanzar el éxito, como así atestiguaron celebrities como Lady Gaga o Camilla Belle, que se declararon sus fans incondicionales, además de contar con el aplauso de las editoriales de moda, con Vogue y su célebre reportaje con Daphne Guinness a la cabeza.

 

París fue el principio de todo

 

McQueen acudía, una vez más, a su cita con la Semana de la Moda de París, a presentar su colección de primavera/verano 2010. Lo que nadie se podía imaginar es que el rebelde modisto, de influencias tan dispares como Christian Dior o Vivienne Westwood, iba a sorprender como nunca a su público. Bajo el título de Plato’s Atlantis, presentaba su particular oda a la mitológica isla de Atlántida, esa que surgió de las manos de otro ilustre, el filósofo griego Platón.

 

Conocido por sus puestas en escena, que pasaban por auténticos espectáculos, en esta presentación el creador sumergía a sus modelos en un universo galáctico para crear a una mujer alienígena, ataviada con minivestidos de estampados marinos surrealistas, y de una altura casi de gigante, por obra y gracia de unos zapatos abotinados de tacones extravagantes, unos adornados con piel de serpiente, otros con cristales multicolores, con los que solo se podía caminar de puntillas.

 

De las pasarelas al éxito global

 

Tras la presentación oficial de los zapatos armadillo, no pasó mucho tiempo hasta que se convirtieron en el objeto de deseo de las artistas más atrevidas: la actriz Camilla Belle fue la primera en lucirlos fuera de las pasarelas, pero fue Lady Gaga, fiel a diseñadores como Balenciaga, Versace de hombre o Thierry Mugler, quien los elevó al estrellato definitivo al utilizarlos en su célebre videoclip "Bad Romance". Desde ese momento, pasó a convertirse en una de las más fervientes seguidoras del creador inglés.

 

Vogue, que había sido quien confió en McQueen en sus inicios en el mundo de la moda, volvió a enamorarse una vez más de su nueva excentricidad y realizó una sesión con una de las musas del creador, la polifacética aristócrata Daphne Guinness, a las órdenes del fotógrafo Steven Meisel para la edición italiana de la revista. Ella fue también la primera que se atrevió a llevar las botas de armadillo en una alfombra roja, con ocasión de una fiesta que organizó junto a Marc Jacobs.

 

La historia y el adiós de McQueen

 

Nacido en Londres e hijo de un taxista y una profesora, McQueen siempre tuvo claro que quería ser alguien en el mundo de la moda. Dejó sus estudios a los 16 años para comenzar a trabajar en una de las sastrerías más exclusivas de la ciudad, Anderson & Sheppard. Una breve estancia en Milán a las órdenes de Romeo Gigli fue el paso previo a comenzar a estudiar moda en la prestigiosa Central St. Martins. Allí le descubriría Isabella Blow, la editora de Vogue UK. Asombrada por su creatividad y un inconfundible estilo, esta cazatalentos se convirtió en su madrina de excepción dentro de la industria.

 

A partir de entonces, el diseñador sorprendía a propios y extraños con sus colecciones rompedoras y siempre transgresoras, además de su enigmática personalidad, siempre reacio a aparecer en los medios. Hasta que llegó su fichaje por Givenchy y su salto definitivo a la primera plana. Con la etiqueta francesa pasó 4 años de éxitos, pero nunca dejó de lado su propia marca, que el grupo de Gucci decide comprar en el año 2000. La venta de estas acciones mayoritarias permitió al diseñador dedicarse por entero a su firma hasta el día de su muerte, en febrero de 2010, pocos meses después de presentar los armadillo.

 

El legado de los zapatos armadillo

 

La inesperada desaparición del creador británico a los 41 años convirtió su colección de primavera/verano 2010 en póstuma y aunque la industria se había dividido entre detractores y defensores de los zapatos armadillo, entre estos últimos Chalayan, todos estuvieron de acuerdo en que es la pieza por la que será recordado. Y es que estos zapatos hacen homenaje a la frase pronunciada por su creador "el mundo necesita fantasía, no realidad, tenemos suficiente realidad hoy en día".

 

Solo se fabricaron 21 pares de estos tacones vertiginosos, que nunca llegaron a venderse en tiendas. Inesperadamente, volvieron a la actualidad en 2015, cuando la casa McQueen decidió subastar 3 pares con fines benéficos. 265.000 euros es la cantidad que se pagó y la compradora, como no podía ser de otra forma, fue Lady Gaga, cerrando así el círculo de la historia de estos zapatos.

 

La trágica muerte de McQueen elevó al creador a la categoría de mito, pero su mente brillante y transgresora, unida a su maestría en el corte ya le habían asegurado un lugar en el Olimpo de la moda por méritos propios. 

 

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